Arabia Saudita ha dado un paso importante en la apertura de su mercado inmobiliario al capital global con la implementación de la Ley de Propiedad Inmobiliaria por parte de No Sauditas, una reforma histórica que entró en vigor el 22 de enero de 2026. Esta legislación marca una profunda transformación en el enfoque regulatorio del Reino hacia la propiedad extranjera de propiedades, lo que señala una nueva era para la inversión internacional alineada con los objetivos de diversificación económica de Visión 2030.
Antecedentes: de la restricción a la oportunidad
Históricamente, Arabia Saudita mantuvo estrictas restricciones a la propiedad extranjera de bienes raíces. A las personas y entidades no sauditas se les prohibió en términos generales poseer propiedades, con sólo excepciones limitadas bajo condiciones específicas, como el uso diplomático o la inversión indirecta a través de empresas y fondos que cotizan en bolsa. Esta postura cautelosa se basó en consideraciones culturales, económicas y de soberanía.
La nueva ley, aprobada por el Gabinete de Arabia Saudita y publicada en el Boletín Oficial en julio de 2025, deroga marcos restrictivos anteriores e introduce un sistema estructurado y regulado que permite la propiedad no saudita en todo el Reino. Después de un período de transición de 180 días, la ley ahora está plenamente en vigor, creando una base legal para la inversión extranjera en bienes raíces sauditas.
Alcance: quién puede poseer y qué puede comprar
Bajo el marco reformado:
Las personas no sauditas, ya sean residentes o no residentes, son elegibles para adquirir propiedades en Arabia Saudita. Las empresas y personas jurídicas extranjeras, incluidos fondos de inversión y organizaciones internacionales, pueden poseer propiedades para uso comercial, industrial o residencial. Las empresas sauditas con accionistas no sauditas también se incluyen bajo ciertas condiciones. A las misiones diplomáticas y a las organizaciones sin fines de lucro se les puede permitir poseer bienes inmuebles en función de la reciprocidad y la aprobación regulatoria.
Los derechos de propiedad pueden adoptar múltiples formas más allá del título absoluto, como intereses de arrendamiento a largo plazo, derechos de usufructo, servidumbres y otros derechos transferibles, lo que ofrece flexibilidad basada en las necesidades estratégicas y operativas.
Zonas designadas y controles regulatorios
Un pilar clave de la ley es el modelo de zona designada. El Consejo de Ministros, en coordinación con la Autoridad General de Bienes Raíces (REGA), emitirá un “Documento de Alcance Geográfico” en el primer trimestre de 2026 que describe áreas específicas donde se autoriza la propiedad extranjera. Se espera que entre ellos se incluyan importantes centros urbanos y económicos, como Riad, Jeddah y otras regiones de alto crecimiento.
Las ciudades sensibles y culturalmente significativas –particularmente La Meca y Medina– siguen sujetas a controles más estrictos. La propiedad en estas ciudades está restringida principalmente a individuos musulmanes y a entidades sauditas específicas de propiedad extranjera bajo condiciones estrictas, lo que refleja las prioridades culturales y religiosas del Reino.
Trámites y plataformas digitales
Para agilizar la implementación y mejorar la transparencia, Arabia Saudita ha lanzado la plataforma digital “Propiedades Sauditas”. Esta puerta de enlace centralizada permite:
Los residentes con un permiso de residencia saudí pueden solicitar directamente el registro de propiedad en línea. Los no residentes deben iniciar solicitudes a través de embajadas y consulados saudíes en el extranjero para obtener una identificación digital antes de utilizar la plataforma. Las empresas extranjeras deben registrarse en el Ministerio de Inversiones antes de completar los requisitos transaccionales.
Todos los derechos inmobiliarios adquiridos por personas no sauditas deben registrarse formalmente en el Registro Nacional de Bienes Raíces para garantizar la validez legal y la aplicabilidad.
Tarifas, cumplimiento y sanciones
La ley introduce una tarifa de transferencia sobre las enajenaciones de bienes inmuebles por parte de no saudíes –con un límite del 5 por ciento del valor de la propiedad– además de los impuestos estándar sobre las transacciones.
También existen sanciones estrictas para salvaguardar la integridad del mercado. Las infracciones, como la falta de registro o la adquisición mediante declaraciones falsas, pueden dar lugar a multas de hasta 10 millones de SAR e incluso pueden dar lugar a ventas forzosas en subasta pública. Un comité de aplicación exclusivo dentro de REGA supervisa el cumplimiento, con vías de resolución de disputas disponibles a través de los tribunales administrativos.
Impacto estratégico y oportunidades para inversores
La promulgación de esta ley tiene implicaciones importantes tanto para la economía saudita como para los inversores inmobiliarios globales:
Atracción de capital extranjero: Al abrir los derechos de propiedad a un grupo más amplio de inversores, Arabia Saudita pretende profundizar la liquidez en sus mercados inmobiliarios y atraer flujos de capital extranjero a largo plazo. Expansión del sector inmobiliario: las oportunidades ahora abarcan desarrollos residenciales, comerciales, industriales, turísticos y de uso mixto, apoyando la transformación urbana y proyectos a gran escala como NEOM, Qiddiya y la iniciativa del Mar Rojo. Alineación con Visión 2030: Este cambio regulatorio se alinea estrechamente con los objetivos estratégicos de Visión 2030: diversificar la economía para alejarla de la dependencia del petróleo, mejorar las contribuciones al PIB no petroleras y crear un clima de inversión globalmente competitivo. Mejor desarrollo urbano y creación de empleo: Se espera que una mayor participación extranjera eleve la calidad de los proyectos, estimule la creación de empleo en los sectores relacionados con el sector inmobiliario y mejore los estándares de infraestructura urbana y oferta de vivienda. Conclusión
La nueva Ley de Propiedad Inmobiliaria por parte de no sauditas de Arabia Saudita marca el comienzo de un cambio de paradigma: transforma un mercado históricamente cerrado en un centro estructurado y accesible para la inversión global. Si bien el marco equilibra cuidadosamente la apertura con las salvaguardias culturales y regulatorias, fortalece fundamentalmente la posición del Reino como destino inmobiliario estratégico dentro del Medio Oriente.
Para los inversores internacionales, las corporaciones y las personas de alto patrimonio neto, este cambio representa tanto una invitación como una nueva frontera de oportunidades en una de las economías de más rápida evolución del mundo.
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